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Todos sabemos que en cualquier proyecto, emprendimiento, negocio en el que nos embarquemos estaremos asumiendo riesgos. Para ello es que se planifica y se toman las medidas necesarias que permitan minimizar los impactos de estos riesgos latentes, que nos permitan “bounce back” de forma inmediata (capacitación de personal – seguros – estadísticas de mercado, información del sector, etc.).

También nos tenemos que preparar para los “imprevistos”, ya que ellos aparecerán. La duda o la pregunta no es Si surgirán, sino CUANDO. Estos llegan sin encender ninguna alarma que nos permita anticiparnos.

Sin embargo, dedicar tiempo a planificar de forma casi minuciosa por escenarios o situaciones malas me animaría a decir que no es lo más habitual, es casi como tentar a la mala suerte.

De un tiempo a esta parte, los que estamos en la industria gastronómica, hemos aprendido a manejar las situaciones de alerta roja, paros sindicales, importantes partidos de fútbol y otras variables externas que afectan de forma directa a nuestro negocio, pero seguramente, en nuestro país, no contemplamos un terremoto, tsunami, terrorismo o hasta una pandemia, o al menos hasta el momento.

¡Hoy nos toca atravesar uno de esos escenarios para el cual muchos no tenemos un plan y la realidad es que este tipo de situaciones “no avisan”!

El sector Gastronómico se encuentra hoy en uno de los peores escenarios posibles en la historia de nuestro país. Hace ya más de un mes, que la mayoría cerró sus puertas por decisión propia, ante la baja demanda que no permite cubrir costos, y por decreto nacional de distanciamiento y responsabilidad social.

Esto lleva a paralizar totalmente “la industria sin chimenea” muy importante para la economía de nuestro país. Sin entrar en detalles de la cantidad de familias en seguro de desempleo, una amplia cadena de proveedores y productores locales afectados, y muchas consecuencias que generan un alto impacto negativo en dicha industria y quienes la conformamos.

Hoy la incertidumbre es cuando será el día D y tenemos que trabajar fuertemente en planificar el retorno a la actividad. Se predice a nivel mundial que el 40 % del sector se va a ver muy afectado y no va a volver a operar. Es una cifra que impacta.

RESILIENCIA entiendo que va a ser clave en esto. La capacidad que tengamos de adaptarnos positivamente en este nuevo escenario es la que nos va a permitir avanzar.

Ya muchos lo vienen logrando con una reconversión parcial de rápida ejecución con los servicios de Delivery – Take away. Pero creo que hay que ir más allá en la estrategia.

Hay mucho trabajo por delante, debemos adecuarnos a nuevas normas de responsabilidad social que van a repercutir en nuestra oferta de servicio, hay que lograr concientizar a nuestros clientes que salir a comer a un restaurant es un ambiente seguro, reforzar nuestras medidas y protocolos sanitarios mediante la educación constante entre otras tantas medidas propias de nuestro funcionamiento habitual.

Probablemente el sector gastronómico sea de los últimos en reactivarse por lo cual nos espera un gran desafío.

Sebastián Barcos
Responsable Sacramento Restaurante y RB Catering