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Tendemos a asociar la creatividad con el arte, como que fuera exclusivo de esta rama. Asimismo, muchas veces asociamos que para que un artista sea creativo tiene que ir acompañado de algún tipo de exceso, como si la creatividad no fuera un elemento natural en nosotros. Es cierto que para ser creativo muchas veces tenemos que actuar de forma más infantil o adolescente y ver esto como algo positivo, romper con nuestras estructuras de comportarnos todo el tiempo de forma “seria” y dejar de no permitirnos muchos impulsos de crear por lo que dirá el resto. Aumentar la creatividad, nos hace crecer personalmente y tomar mejores decisiones.

En este último año, me he enfocado en hacer crecer mi creatividad y cuidarla día a día, sin mucho fundamento tiempo atrás cuando me hacían preguntas del estilo, ¿en qué te inspiras para pintar? ¿cuánto tiempo te lleva hacer una obra? Siempre daba la misma respuesta, y ésta era que todo dependía de cuanto lograba apagar mi mente, pero no tenía tanta idea de lo que había detrás de esto.

La mente frente a determinada situación genera pensamientos basados en la experiencia previa y la experiencia observada en otros y re-acciona, ósea tiende a repetir una acción. En cambio, cuando acudimos a nuestros sentimientos y no lo que establece la mente, estamos creando, desde lo que efectivamente nos pasa, sin pararnos ni en el pasado ni en el futuro, sino en el momento presente.

Todo trabajo requiere en un punto u otro que seamos creativos, sea cual sea éste, la vida requiere que seamos creativos.

Considero que lo que actualmente está ocurriendo en el mundo, nos está sacando de nuestras estructuras creadas sobre una certidumbre que nunca fue real, sin tener parámetros para que nuestros pensamientos nos indiquen que hacer y nos está demandando que pongamos en acción la creatividad que todos tenemos; que dejemos de mirar para adelante o para atrás y nos centremos solo en el presente. Nos está exigiendo una mayor creatividad ya sea por las nuevas dinámicas que se dan con nuestros hijos y nuestras familias, por las nuevas modalidades de trabajo, por ver de qué forma ganamos más dinero, o como logramos que nuestra empresa se vea poco afectada, y así un montón de escenarios que se están dando en este momento y debemos entender que no hay peligro ninguno en ampliar cada vez más nuestra creatividad.

Existen herramientas para esto, para hacerla crecer y tener cada vez más libertad creativa tomado así decisiones que nos darán mayor autosatisfacción.

¿Cómo podemos saber si estamos siendo poco creativos? Algunos de estos puntos te lo pueden indicar: estás siempre esperando a tener dinero suficiente como para hacer lo que realmente te gusta, tienes miedo que en tu entorno piensen que estás loco, piensas que trabajar en lo que te gusta es solo un lujo que algunos pueden darse, te decís recurrentemente que es demasiado tarde para encarar esto o aquello, te decís que los sueños no son importantes.

Un punto clave para empezar a alimentar nuestra creatividad, es ganar confianza en nosotros mismos y eliminar prejuicios respecto a ser creativo. Tenemos que buscar actividades que estén por fuera de nuestra actividad diaria y que no incluya a nadie más que a nosotros. Sin contar la actividad física. Ahora por ejemplo en nuestras casas puede ser escribir, leer, pintar, hacer collage, bailar, actuar. Buscar que una vez a la semana, tengamos un plan con nosotros mismos, sin incluir a nadie, un par de horas y si no logras este tiempo puede ser media hora de cantar y bailar a solas, cocinar lo que te gusta, cuando todo pase caminar diez cuadras en nuestro barrio o en otro, ir a la playa a ver el atardecer, al cine, hacer algo “no productivo” con nosotros mismos. Una cita, pero sin nadie más que nosotros. Sin pensar en el deber. Sin pensar en lo que deberíamos hacer, sino en lo que nos atrae y en lo que nos interesa.

Creo que cada uno de nosotros merecemos ganar confianza, ganar libertad creativa, para no desbordarnos con lo que pasa, sino tomarlo como un impulso a hacer cosas nuevas, que nos gustan, que vienen desde de lo que sentimos y no de lo que debemos hacer, para salir de esto más fuertes, más claros y felices que antes.

Sofía Sibrú

Artista Plástica | Casa Sibrú